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Acerca de los Hermanos Himalayicos



Helena Blavatsky

Los artículos de H. P. Blavatsky incluídos en este opúsculo, representan un logro extraordinario para el mundo occidental; ya que introducen concepciones casi completamente extrañas e ideas antitéticas con las tendencias y la dirección del pensamiento del siglo XIX. En estos artículos, H.P.B. considera también las objeciones que dichas ideas suscitaron y la confusión a la cual condujeron. Ella se proponía llamar la atención a las posibilidades de amplio alcance del desarrollo humano implícito en las enseñanzas de la Teosofía y, al mismo tiempo quería restablecer en el mundo moderno, un conocimiento de causa de los rigores y peligros que, en la naturaleza de las cosas, se perfilan en todos los esfuerzos hacia un "devenir" interno, que al final conduce al conocimiento, a los poderes y a la sabiduría de un adepto.

Pronto, se hacen evidentes los sentidos muy parecidos de las palabras: "discípulo" y "disciplina," procedentes de la misma raíz, ya que la vida del discípulo comtempla la búsqueda ardiente del estudio y del autocontrol. Madame Blavatsky enfatiza continuamente los requisitos morales del discipulado, en cuanto se dirigía a personas crecidas en una civilización en que la separación entre la idea de la verdad, del deber y de la responsabilidad, estaba ampliándose más y más. Al emprender el camino del discipulado, la ciencia y la religión se convierten en aspectos de un único cuerpo de conocimiento y el enfoque de esta unificación es el aspirante individual a la verdad.

El primer artículo de esta selección: "Logias de Magia," fue publicado por H.P.B. en la revista Lucifer de Octubre de 1888. Considera la tendencia omnipresente, en una civilización comercial a explotar las cosas misteriosas o secretas, en la tentativa fraudulenta de beneficiarse por comercializar lo que no puede ser objeto de compraventa. Después, la autora se dirige a la expectativa, aun vigente, de algunas personas, según las cuales es posible enseñar los secretos del ocultismo en un breve curso de instrucción especializada. La respuesta de H.P.B. considera los prerrequisitos necesarios para obtener el conocimiento oculto, a lo cual agrega ejemplos de las dificultades que el principiante o neófito experimenta, cuando debe discernir entre la verdadera enseñanza y la falsa.

El artículo "Mahatmas y Chelas" vio luz por primera vez en la revista Theosophist de 1884. Aunque aborda el tema de manera general, da una instrucción verdadera de las leyes que gobiernan las relaciones entre estos Maestros elevados, llamados Mahatmas y los discípulos, que en el oriente se les conoce como Chelas.

En el occidente, la mera idea de un desarrollo psico-moral individual había caído en el olvido, antes del advenimiento del Movimiento Teosófico en 1875. Entonces, después de que los maravillosos fenómenos de los espiritistas empezaron a atraer la atención pública en 1848, se pensaba que los médiums de estas sesiones eran seres que habían alcanzado una condición interior deseable. Se convirtió en la tarea de H. P. Blavatsky indicar que la susceptibilidad del médium hacia las influencias psíquicas, era una distorsión anormal y patológica de la sensibilidad normal. Dichas capacidades psíquicas, una vez puestas bajo control y guiadas por una filosofía moral, podían conducir a otro tipo de crecimiento. H.P.B. establece y elabora esta distinción cardinal en su artículo: "¿Son los Chelas, Médiums?," publicado originalmente en la revista Theosophist de Junio de 1884.

El artículo "Chelas," publicado en el Theosophist de Octubre de 1884, facilita una discusión breve de las varias aplicaciones de este término, penetrando en las condiciones y las pruebas del estado de chela.

El artículo: "Los Mahatmas Teosóficos," fue la réplica de Madame Blavatsky a un "manifiesto" de dos americanos que se quejaban por la negligencia de los Maestros orientales o Adeptos. No cabe duda que por eso William Q. Judge lo publicó en su revista Path, en Diciembre de 1886. Quizá este artículo, más que otra presentación, muestra la dificultad que los occidentales encuentran cuando tratan de seguir el sendero del ocultismo, antes de haber obtenido una cabal comprensión filosófica de lo que esto involucra. En el artículo: "Chelas," H.P.B. dice que el "sentimentalismo no es la característica de un Chela" y en este artículo declara que la emotividad "no es filosofía." "Los Mahatmas Teosóficos" es una declaración poderosa acerca del sendero del discipulado; cuyas reglas, como H.P.B. demuestra, no están sujetas a excepciones y son las de las leyes de la naturaleza, la naturaleza superior humana.

En el artículo: "Chelas y Chelas Laicos," que apareció en el Suplemento a la revista Theosophist de Julio de 1883, Madame Blavatsky definió el estado de chela, integrando una explicación de las características consideradas esenciales, durante muchas eras, para los aspirantes al sendero del adeptado. Habla de ciertos raros occidentales cuyas cualidades personales suscitaron la atención de los Adeptos-Maestros. Dio la razón de la leve mitigación de los requisitos austeros en el caso de aquellos que, habiéndose familiarizado con la Teosofía, fueron impulsados a solicitar ser candidatos al estado de chela; sin embargo, H.P.B. presenta, también, los múltiples obstáculos que estos aspirantes se crearon a sí mismos, por esperar un favor y un privilegio especiales. Describió las precipitaciones en la naturaleza humana como efectos por haber abordado de manera casual un camino que exige un esfuerzo incesante y auto sacrificio. Sin embargo, había esperanza para los que querían seguir los consejos de los Maestros sin desistir en sus tentativas.

El artículo: "Madame Blavatsky acerca de los Hermanos Himaláyicos," fue enviado por H.P.B. a la revista londinense Spiritualist, que lo publicó en Agosto de 1882. Era una respuesta a un escritor que, pretendiendo ser un "adepto," había revelado su ignorancia acerca de la fraternidad oriental en la cual ella había sido instruída y cuyo trabajo realizó en el mundo.

Nuevamente, en el artículo: "¿Pueden Los Mahatmas Ser Egoístas?," H.P.B. describe las condiciones bajo las cuales los adeptos establecen relaciones con los seres humanos en el mundo, mostrando que la persona común y corriente puede esperar alcanzar el plano de la vida y la conciencia que Ellos representan, sólo a través del desarrollo interno de las cualidades interiores que corresponden con los motivos y los intereses de estos seres elevados. El artículo en cuestión apareció por primera vez, en la revista Theosophist de Agosto de 1884.



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El Libro de los Espiritus

Allan Kardec: En Busca De Los Espíritus

F río y cerebral, así describieron algunos de sus contemporáneos al educador francés Hippolyte Rivail; y, sin embargo, bajo el nombre de Allan Kardec sería el fundador del espiritismo, y millones de personas le seguirían.



Allan kardec, el fundador del movimiento espiritista.

Hippolyte Léon Denizard Rivail, más conocido hoy bajo el seudónimo de «Allan Kardec», nació en Lyon, Francia, en 1804. Su padre, un distinguido jurista y juez local, quería darle la mejor educación posible, de modo que a los 10 años lo envió al Instituto Yverdon en Suiza, fundado y dirigido por J.H. Pestalozzi (1746-1827), el hombre que logró revolucionar la educación europea.

Convencido de que la intuición es la fuente de todo conocimiento, Pestalozzi estimulaba a sus discípulos para que se desarrollaran como individuos, al tiempo que les sometía a un programa extensísimo que comprendía 10 horas diarias de lecciones sobre todos los aspectos de las artes y de las ciencias. Aquellos que, como Rivail, procedían de familias católicas, recibían también instrucción religiosa.

Rivail permaneció seis años en Yverdon y esta estancia influenció profundamente el curso de su vida. Pronto decidió convertirse en profesor, para difundir los trabajos de Pestalozzi en Francia, y abrió su propia escuela en París en 1826. Para entonces ya había publicado el primero de lo que sería un total de 22 libros de texto sobre gramática francesa, matemáticas y reforma educativa. También inició una serie de cursos gratuitos sobre ciencias, que mantuvo durante 10 años.

Unos Comienzos Modestos

J.H. Pestalozzi en el patio del colegio. Este educador revolucionario influenció profundamente en los primeros años de Rivail, imponiéndole actitudes progresistas. Fue uno de los primeros en animar a los niños para que desarrollaran su personalidad, al tiempo que ampliaba sus mentes con lecciones sobre los temas más diversos.

Obligado a cerrar su escuela en 1834 por motivos económicos, Rivail tuvo que trabajar como contable para mantener a su familia, aunque continuó dando clases particulares gratuitas en su casa, y, a principios de la década de 1850, durante la que su carrera sufriría un cambio radical, era un educador conocido, progresista y librepensador. Anna Blackwell, que tradujo algunos de sus libros al inglés, le recordaba «más parecido a un alemán que a un francés». Era, decía, un hombre enérgico y perseverante, pero frío y cerebral, incrédulo por naturaleza y por formación, y un razonador agudo y lógico. Llevaba una vida tranquila y modesta y era muy trabajador; nadie veía en él al futuro fundador de una nueva filosofía religiosa.

Pero en 1848, en los Estados Unidos, habían sucedido unos hechos que iban a cambiar toda la filosofía de Rivail y a influenciar la de millones de otras personas. En el hogar de la familia Fox, en Hydesville, Nueva York, las mesas se movían solas y se oían misteriosos golpecitos, que aparentemente provenían de los «espíritus» de los muertos. Esto significó el surgimiento del movimiento espiritualista, que iba a hacer furor en París, así como en otras ciudades europeas. Al cabo de poco tiempo, y en palabras de un periodista de la época, no hubo ninguna mesa entre Montmartre y los Campos Elíseos que no se hubiera puesto patas arriba.

Rivail, a pesar de que sentía interés por todos los temas, se mostró al principio muy escéptico. En unos de sus primeros libros había escrito: «Si se han estudiado las ciencias, hay que reírse ante la credulidad supersticiosa de los ignorantes y no es posible creer en fantasmas», y cuando, en 1854, un amigo le dijo que las mesas no sólo saltaban, sino que transmitían mensajes de los muertos, Rivail replicó: «Sólo lo creeré cuando lo vea.»

No parece que estuviera ansioso por verlo, porque hasta el año siguiente no asistió a una sesión, donde presenció una demostración de «escritura en cesta», una forma primitiva de escritura automática, en la que las manos de los asistentes se colocaban dentro de una cesta, a través de la cual era conducido un lápiz. «Pude darme cuenta -recordó más adelante-, de que había algo serio tras aquella aparente trivialidad..., como la revelación de una nueva ley, que decidí investigar a fondo.»

Lo hizo sin perder tiempo, y pronto observó que, mientras los mensajes recibidos en las sesiones eran a menudo frívolos, invariablemente adquirían un tono serio cuando se dirigían a él personalmente. Su amigo, el autor teatral Victorien Sardou, le pidió que revisase unos libros de notas tomadas por el grupo con el que él había estudiado los fenómenos espiritualistas durante cinco años. Rivail quedó impresionado por «la sabiduría y la caridad que emanaban de las comunicaciones serias», y emprendió una intensa serie de sesiones con una medium llamada Japhet, en las que propuso una serie de preguntas para que los espíritus las contestaran, cosa que hicieron.

El año siguiente, publicó más de 500 preguntas, respuestas y comentarios personales bajo el título de Le livre des esprits (El libro de los espíritus), que revisó y aumentó tres años más tarde. Se publicó bajo el nombre de Allan Kardec, un nombre tomado de la ascendencia bretona de Rivail, y que al parecer fue elegido por los propios espíritus. Así, Rivail se convirtió en Kardec, y cuando murió en 1869 había escrito o, como él prefería decir, había «compilado y ordenado», cinco libros y dos monografías, insistiendo en que el contenido principal no provenía de su trabajo, sino del de numerosos espíritus «avanzados» que se comunicaban a través de diferentes mediums.

Sus obras principales fueron: El libro de los espíritus (1857 y 1860), El libro de los mediums (1861), El Evangelio según el espiritismo (1864) -publicado en España en 1978-, Cielo e infierno (1865) y Génesis (1867). También fundó, editó y escribió gran parte de la revista Revue Spirite, hasta su muerte en 1869.

A pesar de su fe inconmovible en la comunicación con los espíritus de los muertos, la filosofía de Kardec no formaba parte de la corriente espiritualista sino que era, según sus palabras, espiritista. La diferencia era crucial para los seguidores de ambas filosofías, y les condujo por caminos muy distintos.



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